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Warmisunqu's Austen

Reseñas de autores fánfic (precuelas, secuelas, variaciones, adaptaciones...) de las obras de Jane Austen

Inquilina de wildfell hall, la: 36 (Clasica (debolsillo))

La inquilina de Wildfell Hall - Anne Brontë, Waldo Leirós Fértiles descripciones con dosis de devoción y austeridad
La inquilina de Wildfell Hall de Anne Brontë

Una joya literaria de la que tenía muchas expectativas y no me ha decepcionado en absoluto; sus descripciones, sus diálogos, sus personajes, sus paisajes... incluso con ese halo de aridez en sus textos, todo ha sido un disfrute.

La historia tiene tres partes: la primera cuando el señor Markham cuenta su historia de forma epistolar, su vida y los cambios que experimenta con la llegada de la misteriosa dama a Wildfell Hall. Aquí la narrativa al ser desde el punto de vista de Markham es más lírico, con humor y mucha chispa.

La segunda parte, Helen narra su historia también de manera epistolar a través de su diario. El estilo es más austero, sin adornos, sin florituras, una descripción de los hechos con cierta crudeza.

Y la tercera parte, vuelve al señor Markham, contando desde su punto de vista, siempre de manera epistolar; por un lado, la salida de Helen para atender a su esposo enfermo y por el otro su propia vida: el cambio de simple granjero enamorado de la vida, a un hombre devotamente enamorado de una mujer casada y su lucha por ser correspondido, su espera, su desasosiego, sus miedos e inseguridades hasta casi no tener esperanza.

La novela tiene fuerza, se respira cierto feminismo, Helen, una mujer preparada, generosa, reflexiva, extremadamente devota, se enamora de Arthur, totalmente opuesto a ella (irreverente, mujeriego, jugador, bebedor, pagano, etc.) y nos enseña cómo su amor y toda su paciencia no es suficiente para alcanzar la felicidad.

Una novela que nos brinda reflexiones intensas de la sensatez humana, de la severidad cristiana en la actuación de cada individuo y la falta de equidad para juzgar a un hombre y una mujer ante un mismo "pecado".

Las palabras están siempre impresas con ese toque melancólico, resentido e incluso frustrante ante la injustica de ser mujer y ser esposa. Es duro ver el maltrato físico y psicológico al que es sometida la mujer, en aquella época y en cualquiera. Abusos de todo tipo, a lo largo de la historia, las mujeres han soportado durante toda su existencia, sobre todo en el matrimonio, y aquí Anne Brontë retrata muy bien estos hechos. Describe dos tipos de mujer afrontando estas situaciones: por un lado la señora Huntingdon y la señora Hattersley; dos mujeres tan distintas para enfrentar sus vidas con dos esposos tan parecidos en la superficie. Y ahí está la diferencia. Helen Huntingdon, mujer tenaz, talentosa e inteligente es una ofensa para la mente ramplona de Arthur, su esposo, saca lo peor de él (violencia psicológica, crueldad, abusos, infidelidades y autoritarismo); y por el otro frente la señora Hattersley, totalmente sumisa, golpeada, maltratada y siempre poniendo la otra mejilla, sin ningún reproche, ni censura a la actitud de su esposo ¿os imagináis una mujer así? me quito el sombrero por las dos. El final de ambas parejas fue totalmente diferente y sorprendente.

Definitivamente, Anne Brontë hace una magistral reflexión de las personalidades de los distintos personajes, sus mentes, sus debilidades, sus cualidades, es una excelente fisonomista del carácter a través de sus principales personajes: Helen Huntingdon y Gilbert Markham. Muchas de sus reflexiones tienen una alta dosis de religiosidad y devoción que en una primera lectura es difícil asimilarlo, sobre todo para los que estamos poco familiarizados con tanta religiosidad. Lo que más me llamó la atención es su estilo directo sin adornos, realista y con cierta melancolía que dejaba connotar entre sus líneas.

Está claro que para Anne Brontë el título de caballeros no era sinónimo de ser buenos hombres, buenos cristianos y así lo remarca en la descripción que hace de personajes como Grimsby, Huntingdon, Hattersley e incluso Hargrave (que era más instruido y moderado que los otros pero resentido y vanidoso); o un Lowborough (que a pesar de su cambio, era débil de carácter) frente a un simple granjero como el señor Gilbert Markham que era todo un caballero sin tener ese título.

El otro tema importante que toca en su novela epistolar es el alcoholismo y todo lo que esa enfermedad desencadena en la vida de las personas que conviven con personas que sufren ese mal.

En definitiva una obra sobria y deliciosa en descripciones de personajes, lugares y pensamientos, dejando un halo de aspereza y melancolía en sus textos pero no por ello deja de encandilarte entre sus letras tan ingeniosamente puestas en papel a través de sus personajes.

http://warmisunquausten.blogspot.com.es/2013/10/fertiles-descripciones-con-dosis-de.html